Me di cuenta de que llevo un poco más de seis meses desde que caí en el hoyo, y a la vez también noté lo lento que ha sido todo esto. En un principio mis fantasmas se sentían muy reales y vívidos, pesados, agobiantes y angustiantes. Demonios. Hubo un momento en que ya no sabía dónde esconderme o dónde meterme para que me dejaran tranquila, me perseguían a todas partes.
De a poco, se fueron disipando y convirtiendo en una especie de grandes bichos tropicales que andaban por mi mente revoloteando y zumbando y haciendo ruido. Algunas veces me sentí demasiado aturdida y confundida, pero al menos la angustia y la ansiedad se fueron calmando, aunque todavía no me dejan del todo.
No sabría decir en qué estoy ahora porque todavía me siento súper perdida y errante, pero al menos sé que estoy mejor. Lento, pero estoy mejor.
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