11 noviembre, 2018

La canción que lo cambió todo

"Esta es la canción que lo cambió todo" pensé anoche mientras miraba a Death Cab For Cutie tocar "Soul Meets Body". En vivo, por fin, después de tanto que los esperé. Y de verdad que lo es.
Todavía me acuerdo de todo muy vívido.
Los conocí porque a un niño que me gustaba hace muchos años le gustaban mucho. Estuve medio (harto) obsesionada con él porque me parecía increíblemente interesante, y no podía evitar revisar todas sus redes sociales. Casi todos los días, a veces todos, y algunas, más de una en el mismo día. Sentía que quería devorarme todo lo que publicaba, lo que pensaba, lo que decía, lo que conocía.
Y entre todas esas revisiones e intrusiones me encontré con un tuit en que él, que era del sur y le gustaba todo lo indie, le contaba a alguien que se había sorprendido de haber visto el video de "Soul Meets Body" en el metro.
Obvio, yo partí frenética a YouTube a buscar qué canción era, y fue esa obsesión la que me juntó con una de las bandas más importantes de mi vida.
El enamoramiento fue súper intenso, todavía lo siento a veces. El cosquilleo en la guata, los escalofríos en la piel, cómo se me aprieta todo adentro, el ahogo y alivio simultáneos. Mi cabeza ronronea, me revuelvo y me relajo, quiero abrazar la melodía, me dan ganas de llorar y de sonreír al mismo tiempo.
Fue tanto que solo ese año la escuché más de 150 veces. Lo sé porque quedó guardado en mi Last.fm. Me encantaba sentirme envuelta por la sensación de ilusión y entusiasmo del teclado del principio, que te envuelve en esa sensación de flotar y de esperanzas que Ben Gibbard canta con dulzura, acompañado de esas guitarras tan cálidas, tan tiernas, hasta que llega a la parte más intensa:

i do believe it's true / that there are roads left in both of our shoes 
but if the silence takes you / then i hope i takes me too 
so brown eyes i hold you near / cause you're the only song i want to hear 
a melody softly soaring through my atmosphere 

Tan linda. Se la mostré a mi mejor amiga, la tenía que compartir, le tenía que dar más amor.
En ese entonces yo estaba pasando por una época súper solitaria, y sobre todo dura: había entrado a la u, a un ambiente totalmente distinto a lo que yo conocía, y en el que no lograba encontrar la forma de encajar. Venir de una clase distinta me hacía sentir poca cosa todo el tiempo. Fue una de las cosas más difíciles que he enfrentado en mi vida, y era tan angustiante que ni siquiera me atrevía a reconocérmelo mucho a mí misma. Prefería odiar.
Pero el amor y vínculo automático que sentí con esta canción me cambió todo. A mí desde siempre me había gustado mucho la música, pero antes principalmente canalizaba emociones, y gracias a ella entendí que podía construirme un refugio de canciones y sonidos. Antes la música la hacía mía, ahora también me protegía.
Y eso hice, me llené de imágenes, de sensaciones, emociones, historias. Me acuerdo que incluso "Title and Registration" fue el sonido para cuando me llegaban los mensajes, antes de que existiera Whatsapp.
Por otra parte, el niño en cuestión nunca me pescó, ni siquiera supo que me gustaba ni cuánto, pero con el tiempo yo empecé una relación súper larga y que también estuvo marcada por Death Cab For Cutie. Me gustaba evocar cuando nos conocimos con frases como i must admit i was charmed by your advantace / your advantage left me helpelessly into you de "Title Track". Cuando sentía que lo amaba incondicionalmente, "I Will Follow You Into The Dark". Pensaba mucho en que fear is the heart of love.
A veces, sobre todo en invierno, él faltaba a la universidad y nos quedábamos toda la mañana en mi cama y para mí sonaba igual que when every thursday i'd brave those mountain passes / and you'd skip your early classes / and we'd learn how our bodies worked, y también que I held you closer than anyone could ever get.
Y cuando parecía que las distancias se hacían irremontables y que todo se desarmaba, ahí estaban "Transatlanticism" y "A Lack of color" para decir mejor y más melancólico todo lo que yo sentía.

Después de Death Cab For Cutie vinieron muchas otras bandas, se me abrió todo un mundo de sonidos. Y las que estaban desde antes, las abracé de una forma distinta.
Han pasado hartos años ya desde eso, pero yo no me olvido. Y si bien creo que el concierto fue medio tibio, que no están en su mejor (ni mediano) momento y que sus discos más recientes no me dicen mucho, todavía me siento emocionada por haber estado al frente de quienes sacaron de adentro suyo estas creaciones que me conmovieron y abrazaron tanto. Me ayudaron a sanar.
En el concierto también se sintió cuáles son las canciones que a la mayoría nos emocionaron. Y también a ellos. Y esa es la magia de las canciones, que no importa el tiempo, que son más que ellos y más que nosotros, porque tienen fuerza propia.


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